Carcaixent es una localidad situada en la Ribera del Júcar que ha hallado tradicionalmente en la agricultura la principal forma de vida de su población.

Fueron precisamente unos vecinos del pueblo, el párroco Monzó, el escribano Masseres y el boticario Bodí quien, en 1781, tomaron la iniciativa de plantar por primera vez un campo de naranjos. Hasta aquel momento el naranjo se tenía como un complemento a otros recursos o como árbol de jardín, pero no se había utilizado nunca, en nuestro país, como cultivo extensivo destinado al comercio. .

Ese fue el inicio del periodo más álgido que ha vivido la economía de Carcaixent. Rápidamente el cultivo se extendió por otros términos municipales. Se construyeron muchos almacenes y Carcaixent se convirtió en un centro estratégico donde confluían la línea del ferrocarril de Valencia a Xàtiva con la del tren de via estrecha que unía Gandía con Denia. Para algunos, la naranja fue una importante fuente de riqueza, pero para la mayoría supuso una opción laboral en unos momentos de la historia en los que el hambre estaba muy presente entre la población española. Los hombres podían emplearse en los trabajos temporeros de la tierra, mientras que las mujeres llenaban las calles como ríos de gente en las horas de entrada y salida de los almacenes.

En la memoria colectiva han quedado algunos dichos que surgieron en esos tiempos. Por ejemplo, cuando alguien nos pregunta de dónde somos, a veces respondemos: “de Carcaixent i dolces!”, recordando el grito de los labradores locales que vendían sus naranjas en otras plazas. Y otro dicho explica cuáles eran los tres males de Carcaixent: “la vellea puñetera, el reuma y la pelaora”.

La exportación de naranjas tuvo momentos puntuales de crisis, particularmente durante la I Guerra Mundial, pero eso no frenó su expansión. Fue al llegar la Guerra Civil cuando la situación de pujanza es truncó. La estación de Carcaixent pasó a ser un objectivo estratégico para los bombardeos de “la Pava”, y la producción local se resintió gravemente del conflicto.

naranja - carcaixent

En esos tiempos, el beneficio del trabajo agrícola dejó de recaer en los productores para pasar a servir causas “superiores”. Durante la guerra, la exportación de naranjas supuso una importante fuente de financiación para el bando republicano y, acabada la guerra, fue el gobierno franquista el que obtuvo su beneficio. Entre 1939 i 1952 todos los productos del campo eran requisados por el régimen, y se impedía el comercio exterior. No obstante, la exportación de naranjas era demasiado lucrativa para dejarla perder, y el gobierno retomó la venta a paises extranjeros.

La apertura económica a partir de los años 50 supuso para el sector una recuperación importante, a pesar de que durante el periodo anterior otros paises productores se habían consolidado en el mercado internacional. Además, no fue hasta 1981 que España se adhirió a la Comunidad Económica Europea, favoreciendo así la exportación de productos. Pero el sector citrícola valenciano ya no recuperó el protagonismo internacional que había tenido en otros tiempos.

Desde que se plantó el primer campo, los naranjos fueron ganando terreno a otros cultivos, sobrepasando el territorio valenciano por el norte y por el sur. Actualmente se pueden ver extensiones de monocultivo desde Tarragona hasta Huelva. Además, la dura competencia de naranjas de otros lugares del mundo, de entre los cuales destacan Estados Unidos, Israel y Marruecos, está provocando un exceso de producción que abarata el precio pagado al agricultor. Esta situación ha llevado a un cambio en la tendencia de expansión del cultivo, que en los últimos años se empieza a invertir. En la Ribera estamos viendo como algunos agricultores sustituyen sus cítricos por otras frutas, como el caqui.

Pero otros nos resistimos a abandonar tantas técnicas aprendidas y mejoradas generación tras generación, y es por eso que hemos optado por buscar una alternativa comercial para nuestras naranjas. Sólo así podremos seguir cuidando el producto agrícola que mejor conocemos y que nos deleita con ese paisaje verde y perfumado que caracteriza las tierras de la Ribera.

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